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lunes, 2 de julio de 2018

GP de los Países Bajos 2018: La madre de todas las batallas.

Clasificación de carrera.

La manera más fácil de resumir la carrera de MotoGP del GP de los Países Bajos es que ha sido la mejor desde que existe la cilindrada. Pensando en carreras antológicas, no se puede decir que ninguna haya sido mejor que la de hoy. A lo largo de la carrera ha habido más de 100 adelantamientos, y eso define la carrera mejor que cualquier glosa épica.

Ganar esta carrera es un puntazo. Foto: MotoGP

Es cierto que no ha sido una carrera rápida, y esa ha sido la clave para que la carrera haya transcurrido en grupo. El viento se convirtió en protagonista, y puso un límite máximo a las prestaciones de las motos en pista. La sesión clasificatoria del sábado ya había mostrado una igualdad tremenda entre los diez primeros clasificados, y aparte del perenne Márquez en primera línea, se veía que esta vez había muchos en el ajo, Yamahas incluidas.

Grupeto de campeones del Mundo. Foto: MotoGP

Con el tope que supuso el viento y las sinuosas características del circuito de Assen, se formó un grupo de 8 con representantes de las cuatro marcas principales –por rendimiento- de la categoría. Fallaron los oficiales Iannone y Pedrosa por parte de Suzuki y Honda, pero ocuparon su lugar en el grupo los satélites Crutchlow y Zarco, si bien fueron meros espectadores de la ensalada de hachazos que se propinaron delante de ellos Márquez, Lorenzo, Rins, Rossi, Dovizioso y Viñales. No se dieron tregua durante toda la carrera. La mejor manera de comprenderlo es viendo la carrera, da igual en qué idioma la oigas.

Rins, primer segundo. A por más. Foto: MotoGP

El circuito de Assen es corto (antes, hasta 2006, era el más largo del Mundial, y era mucho más molón) y fluido, sólo tiene una frenada fuerte –la chicane antes de meta-, y según la moto que se pilote se aprovecha una u otra trazada. Del mismo modo, como explicó Márquez tras la carrera, la trazada ideal para hacer el tiempo en las curvas rápidas implica dejar huecos al contrincante que va detrás, que aprovechará para adelantarte, por lo que hay que atacar y defender a la vez, difícil empresa en un grupo de ocho pilotos con el colmillo retorcido y los huevos pelaos.

Las Yamaha funcionan en Assen. Foto: MotoGP

Motos y pilotos estaban muy igualados antes de la carrera por el único juez: el cronómetro. Pero por muy parecidos que sean los tiempos, cada moto tiene una manera diferente de llegar a ellos. Se podía ver claramente cómo las Ducati salían disparadas tras la chicane, con una aceleración sin rival, pero del mismo modo sufrían mucho en el el T4, perdiendo todo lo ganado en los tres sectores anteriores. La Honda de Márquez hacía el T4 de maravilla, como las Yamaha y las Suzuki, también muy buenas en las rápidas. Diferentes maneras de conseguir un crono, y cada piloto hacía valer las virtudes de su moto en las partes propicias del circuito. Junto con los tiempos lentos (por el viento) y la morfología de Assen, la receta perfecta para una carrera con tres estrellas Michelin.

Valentino hoy tenía mojo. Foto: MotoGP

En el terreno de la puesta a puto, perro viejo, Valentino fue más allá, y se obsesionó a lo largo del fin de semana con el comportamiento de la moto en frenada en recta, lo que despistó a más de uno tratándose de Assen. Solo hay que ver cómo hacía la chicane para entender el por qué de su obsesión: pasó a todos en esa frenada, una y otra vez, en todas las vueltas, salvo en una. La última.

La salida de Lorenzo es para verla repetida. Foto: MotoGP

La carrera
Cuando a Jorge Lorenzo le dieron la bandera de cuadros al finalizar la Q2 del sábado con el reloj a 00:00, iba primero. Un minuto después, todos los que pasaron por detrás le relegaron a la décima posición de la parrilla a solo 0.376 de la pole. Sus tradicionalmente buenas salidas invitaban a seguirle con la mirada tras el apagado del semáforo del domingo, y no defraudó. En la frenada de final de recta era tercero, y al primer paso por la línea de meta, líder.

Primeros compases de la carrera. Foto: MotoGP

Márquez y Lorenzo se dieron réplica y contraréplicas durante las tres primeras vueltas, hasta que Lorenzo asentó su ritmo; mientras, la fiesta comenzaba por detrás: todos los pilotos oficiales anduvieron peleándose sin cuartel por la segunda posición mientras Lorenzo aguantaba incrédulo, pues según sus palabras esperaba más fuerte al resto y no pensé que podría liderar tantas vueltas. La tragedia sobrevoló Assen cuando tras perder la rueda delantera en una de las rápidas aminoró su velocidad sin tiempo para la reacción de Rossi, que le embistió por detrás, salvando ambos milagrosamente la caída y la posición, gas a fondo, extra credit.

Las primeras posiciones variaron continuamente. Fuente: MotoGP

Rins mostró sus credenciales por fin, no se rila ni con el Campeón del Mundo, al que propinó un hachazo en la 5 –convenientemente devuelto dos vueltas después en la misma curva- y que sorprendió a Márquez, que a punto estuvo de caer tras perder el pie el estribo izquierdo. Otra salvada inexplicable.

Aplaudió hasta alguno de amarillo. Foto: MotoGP

A partir de la vuelta 12 Lorenzo comenzó a mostrar signos de debilidad, y fue su compañero de equipo el que rompió el hielo al superarle en la primera frenada tras meta. Volvió fugazmente al liderato para disolverse paulatinamente hasta la séptima posición final. Mientras, casi todos lideraron en algún momento –Márquez, Rossi, Viñales, Dovizioso-, hasta que a pocas vueltas Márquez y Viñales se tocan pugnando una frenada, ambos se salen de pista, y parece que son Rossi y Dovizioso los que se van a jugar la carrera. Nada de eso. Márquez, como dice él, se activa, y a tres vueltas del final se pone en cabeza, se mira en las mangas, y encuentra medio segundo que tenía guardado porsiaca y pega el tirón definitivo. No termina ahí la emoción: parece que serán Rossi y Dovi los que se jueguen el 2º y 3º, pero a 2 vueltas del final se disputan la frenada de final de recta, yéndose ambos largo. Maverick y Rins lo aprovechan, y pelean por el orden del podio, que gana Rins –pasada antológica- en la última vuelta. Por detrás, Rossi falla en la frenada de la chicane por única vez en la carrera, y el especialista en últimas curvas le roba la cuarta posición final.

Clasificación general, nº de ceros y puntos medios. Elab. propia.

Epílogo
La tabla muestra a Márquez intratable, con más ventaja sobre sus competidores que hace 15 días. En Sachsenring, su circuito fetiche, lo más probable es que la aumente. Pero a partir de Alemania vienen las pistas Ducati. La ventaja es muy grande, y la Honda –la de Márquez- se defiende mejor que otros años en los circuitos en los que le solía ir mal. Visto así parece que se busca subcampeón, pero no estamos ni en la mitad de temporada. Y si las carreras que quedan por delante son como las de hoy, ¿qué mas da?

Nos vemos en el vídeo-pronóstico del GP de Alemania, como siempre, antes de la FP1.

domingo, 22 de octubre de 2017

GP de Australia 2017: Como Zeus por el Olimpo.

Clasificación y tiempos promedio. No incluye 1ª vuelta. Elaboración propia.

Una vez más, Marc Márquez se empeña en demostrar que es el mejor entre los mejores, "elija usted el arma, pistola o florete, que puesto en el brete, la presión no es carga". Si el campeonato de este año nos ha enseñado una cosa, es que la gestión de los neumáticos es clave para ganar una carrera, y Marc Márquez ha dado una lección sobre cómo elegir los neumáticos para carrera según las circunstancias, aún en contra de sus preferencias, y gestionarlos en carrera mejor que nadie. Hoy ha ganado Márquez el Inteligente, y no Márquez el Cebollas.

Márquez atacó una vez. Foto: MotoGP

La cruz de la moneda ha sido para Andrea Dovizioso y todas las Ducati. La Desmosedici es una moto que no se adapta bien al trazar fluido que requiere Phillip Island, un circuito salvajemente continuo, en el que las aceleraciones desde marchas cortas apenas existen y el paso rápido por curva –Yamaha- sale beneficiado. A más escarnio, el único piloto Ducati que no tiene por qué seguir órdenes de equipo –Scott Redding, en Aprilia en 2018-, ha batido a Dovizioso (13º) en la misma línea de meta, dejando en 3 puntos la cosecha australiana de la bodega del Ducati Team. Todos los pilotos Ducati han terminado la carrera entre el 11º de Redding y el 21º de Petrucci. Demasiados dientes de sierra si quieres ganar el campeonato a Márquez y a Honda.

"...y entonces ocurrió una movida súper chunga..." Foto: MotoGP.

A lo largo del fin de semana, la carusa de Dovizioso y la superioridad de Márquez restaban emoción al campeonato y permitían intuir que el campeonato se estaba inclinando hacia el lado del español. Pero paradójicamente la carrera ha sido una de las más emocionantes de los últimos tiempos. Si en Motegi la semana pasada parecía insuperable que los dos primeros del campeonato se jugaran la carrera en la última vuelta, el GP de Australia ha subido el listón más allá con una carrera con 5 líderes y 8 aspirantes al podio. Hondas, Yamahas, Suzukis y una Apriilia (A. Espargaró fue el único piloto que no terminó la carrera) dándose estopa durante toda la carrera. Las dos KTM firmaron otro top ten a solo 16 segundos de la cabeza, progresando continuamente en su evolución, por delante de Pedrosa y todas las Ducati.

Lucky Heights, antes de la frenada. Foto: MotoGP

Durante los entrenamientos, Márquez había basado su dominio en el neumático medio delante y detrás, y el mismo sábado tras la pole despejó dudas diciendo que lo usaría el domingo. Pero en el warm up del domingo llovió a mares, secándose la pista rápidamente. Volvió a llover en durante la carrera de Moto3, y aunque las anteriores carreras comenzaron siendo declaradas en seco, la carrera de MotoGP tenía posibilidades de acabar siendo flag to flag. En esas condiciones era más lógico la monta del neumático  medio delantero y blando atrás, como toda la parrilla hizo, y tras la vuelta de formación con el medio, Márquez decidió montar el blando trasero en parrilla y adecuar la estrategia de carrera a la nueva situación. Si llovía y la carrera era flag to flag, tenía el blando para poder pelear en el grupo de delante desde el principio, y si la carrera se desarrollaba en seco tendría que hacer una mejor gestión de la goma blanda que los demás si quería ganar la carrera, pues el asfalto de Phillip Island es muy abrasivo. Sólo hubo dos excepciones a la monta medio delantero/blando trasero entre los 10 primeros. Rossi Montó medio/medio y Zarco blando/blando. Ambos lideraron la carrera y pelearon por la victoria, lo que hace bueno el análisis de Dovizioso a mediados de temporada cuando dijo que hablar de blando-duro no tenía sentido, sino tipos de opciones y su gestión.

Miller dio guerra toda la carrera. Foto: MotoGP

La carrera
Como el 90% de la parrilla montaba el trasero blando se podía prever un ritmo de carrera lento para poder terminar la carrera con garantías. Ni por esas se asomaron las Ducati a los puestos delanteros, tampoco la Ducati de Lorenzo, con un esguince en el tobillo tras caer en el FP3. En la salida tomó la delantera Miller, capaz de rodar al mejor ritmo de carrera (1.30) sin tener que calentar las gomas. Y ahí estaba la clave, en el 1.30. Exceptuando la primera y la última vuelta, Márquez rodó en 1.30 en todas las vueltas de la carrera, y es el único que puede decirlo. Los que más se han acercado han sido Rossi y Viñales, 2º y 3º a la postre. De hecho las tres vueltas más rápidas no han sido de ninguno de los integrantes del podio, aunque sí lo fueron del grupo delantero. Zarco (1´29.572), Rins (1´29.843) y Crutchlow (1´29.982) fueron 4º, 8º y 5º respectivamente. 

Los del corralito, contentos. Foto: MotoGP

Ni Márquez, ni Rossi ni Viñales lograron rodar por debajo de 1.30, pero tardaron menos tiempo en recorrer la distancia de carrera. Zarco y compañía marcaron esas vueltas rápidas en los primeros compases de la carrera, entre la 2ª y la 7ª; pero con gomas blandas la capacidad de mantener un ritmo mínimo durante toda la carrera es más importante que unas vueltas rápidas, porque el coste en desgaste de goma al final de carrera de esas vueltas rápidas al principio de la misma es superior al beneficio que se obtiene de ellas, porque al final de carrera los tiempos caen estrepitosamente. Lo difícil es identificar el ritmo adecuado sin quedarse corto pero ojo, sin pasarse, en una especie de El Precio Justo medido en ritmo de carrera. Hay sospechas de que Ducati dispone de un software de una start-up que les permite simular el desgaste de las gomas y revelar el ritmo adecuado para cada momento de carrera. Es el secreto del extraordinario rendimiento esta temporada, por ahora a salvo de las zarpas de otras marcas gracias a un contrato de exclusividad pero que no es eterno. Si es cierto, en esta carrera no les ha sido útil. Honda tiene la ventaja de que Márquez dispone de ese software en la cabeza.

Zarco, destinado a ser un grande. Foto: MotoGP

La salsa de la carrera la pusieron los pilotos Yamaha, especialmente Rossi y Zarco, con chispazos de Maverick. A Rossi ya le conocemos, no le vamos a descubrir. Como otros tantos fines de semana, llegó a parrilla aparentemente sin ritmo, viniendo de la Q1 y con malas perspectivas. En carrera fue el Rossi de toda la vida, guerrero y veloz. Zarco es novedad. Un rookie tardío, aguerrido, diferente, y sobre todo, sin complejos. Sigue su propio camino, sus reglajes, no se fija en los demás, y le da igual meter la moto a Rossi, Márquez, Viñales, o a varios a la vez, y siendo expeditivo, no es sucio, aunque quizá Pol Espargaró no opine lo mismo tras el hachazo que le propinó el francés en la primera vuelta. Zarco hace lo que tiene que hacer con una Yamaha de la temporada pasada, a la que saca todo el rendimiento posible. El año que viene se lo rifarán en el mercado de 2019, y bien merecido. Miller también ha brillado con su RCV, la tibia aun fresca, pero llega tarde a dos carreras de cambiar HRC por Ducati. Curioso el efecto canto del cisne en los pilotos que van a cambiar de marca. Los que descienden a Moto2 están inmunizados, sin embargo.


Rins, atento. Foto: MotoGP

Iannone se sumó a la fiesta por el podio en las últimas vueltas tratando de recuperar la dignidad perdida tras su bochornosa pillada en busca de la rueda de Márquez en la Q2. Márquez lo retrató con escarmiento incluido. En carrera mostró maneras en la lucha, pero ya es un bulto sospechoso, y da más miedo (por aquello del strike) que respeto. Al revés que Rins, que cerrando el grupo con Crutchlow, fue capaz de venir desde atrás para rodar con los mejores durante toda la carrera. Al alza.
En una carrera liderada por Miller, Rossi, Zarco y Viñales alternativamente, Márquez sólo ataca a siete vueltas del final, y hace una serie de 1.30 bajos hasta meta. Hasta entonces parecía que a Márquez le costaba seguir el ritmo, porque no se metía en fregados, rodando entre el 2º y el 5º puesto; pero estaba conservando las gomas en un ritmo que le era cómodo y que sabía podría alterar en el último cuarto de la carrera, como hizo.

Duelo Yamahero. Foto: MotoGP

Todo se desencadena a 6 vueltas del final. En la curva 1 Zarco realiza un exterior antológico a Viñales que, confundido, cae hasta el 7º puesto. Lidera Márquez, con Rossi, Zarco e Iannone a rueda, y descolgados en un segundo grupo Miller, Crutchlow y Viñales. A 5 vueltas Zarco inicia una pelea yamahera con Rossi y Iannone como invitado, que facilita que Márquez se distancie en el momento que hace su Vuelta Rápida (1´30.001), en busca de su sexta victoria de la temporada. Mientras, Viñales se deshace de Miller y Crutchlow en busca de Iannone, Zarco y Rossi en un espléndido fin de carrera, devolviéndole el navajazo a Zarco en la misma línea de meta, robándole el tercer escalón del podio, y entrando justo detrás de Rossi.

Clasificación general. Elaboración propia.

EPÍLOGO
No puede quedar sin mención Joan Mir, Campeón del Mundo de Moto3 de 2017 en una temporada memorable. Es un pilotazo, y ha ganado en un año con un nivel muy alto, con más victorias que nadie (9) y con dos carreras por disputar sin presión alguna. Da gusto escucharle y da gusto verle pilotar. Mi más sincera felicitación a él y a todos los que le han ayudado a llegar donde está.

Joan Mir, Campeón del Mundo. Foto: MotoGP

Morbidelli puede ser campeón la semana que viene en Moto2, pero Lüthi tiene más chance que Dovizioso, cuyas esperanzas y las de Ducati se desvanecen. Necesitan algo más que un cero de Marc para llevarse el gato al agua, y ese cero tendría que ser en Malasia la semana que viene. Y después Valencia, mucha tela. Puede que al igual que en Phillip Island, en Sepang lo de menos sea el campeonato y lo que importe sea que veamos una carrera como la de hoy. O como la de Motegi. Elija usted el arma.


Nos vemos tras Sepang.